SALUD

La Xilacina: La droga zombie

La xilacina o droga zombie, es una amenaza creciente, que causa estragos con efectos sedantes y daños irreversibles al organismo.

En los últimos años, ha surgido una preocupante tendencia en el uso y abuso de sustancias psicoactivas.

Conocida como la xilacina, una droga que ha sido apodada como la «droga zombie«.

A pesar de que originalmente se utilizaba como anestésico veterinario, su uso indebido ha aumentado significativamente entre los seres humanos.

La cual ha llevado a consecuencias devastadoras y daños irreversibles en aquellos que la consumen.

En este artículo, exploraremos los peligros asociados con la “droga zombie”, sus efectos y el impacto en las comunidades.

¿Qué es la xilacina y cómo se consume?

La xilacina es un medicamento que se ha utilizado durante mucho tiempo como anestésico en animales, especialmente en caballos.

También, es conocida como «tranquilizante» o «sustancia para dormir».

Droga zombie. magazinealdia.com

Los efectos de la droga zombie son fáciles de detectar.

Sin embargo, su uso inapropiado se ha propagado entre humanos porque induce a un estado de sedación y desinhibición.

Su consumo es a través de inyección, ingestión, aspiración o inhalación, pues permite que ingrese rápidamente al organismo.

El Dr. Enrique De Rosa Alabaster, médico psiquiatra, sexólogo, especialista en temas de salud mental, explicó que:

“La xilacina y el fentanilo tienen efectos diferentes, pero sinérgicos sobre el sistema nervioso central”.

“Cuando se consumen las drogas, pueden aumentar sus efectos y potencian el peligro de una sobredosis y la muerte”.

Efectos de la droga zombie

Por otro lado, los efectos de la xilacina en el organismo pueden ser altamente peligrosos. Pues, provoca desorientación y adormecimiento.

Las personas experimentan pérdida de la noción del tiempo, y los lleva a un estado de vulnerabilidad física y mental.

La droga también puede causar alucinaciones, aumentando así los riesgos asociados con su consumo.

Los daños de la droga zombie

Uno de los aspectos más preocupantes del uso continuo de xilacina es el daño irreparable que inflige al cuerpo humano.

Los estudios han demostrado que el consumo frecuente de esta sustancia puede afectar negativamente las funciones cognitivas y motoras.

Igualmente, la memoria, la atención y capacidad de aprendizaje pueden sufrir deterioro, y afectaría la calidad de vida de los adictos.

Además, la xilacina también puede tener efectos nocivos en el sistema cardiovascular, aumentando el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

La vasoconstricción provocada por la xilacina puede resultar en una mala circulación sanguínea y daños en órganos vitales, incluido el corazón.

El impacto social y comunitario

Por otro lado, el aumento en el consumo de xilacina ha desencadenado un impacto social negativo en las comunidades afectadas.

Los adictos presentan comportamientos erráticos y violentos, lo que representa un peligro tanto para ellos mismos como para los demás.

Asimismo, el crimen organizado suele involucrarse en la distribución de esta droga, aumentando la inseguridad y temor donde se encuentra presente.

La adicción a la xilacina también pone una carga significativa en los sistemas de salud pública.

Ya que, los adictos pueden requerir tratamientos costosos para lidiar con los daños físicos y mentales causados por la droga.

Finalmente, la xilacina, conocida como la «droga zombie«, es altamente peligrosa que causa daños irreversibles en el cuerpo y el cerebro.

Sus efectos a corto o largo plazo son devastadores, afectando la calidad de vida de los adictos.

También, la “droga zombie” tienen un impacto negativo en las comunidades donde se encuentra presente.

Por tal motivo, es vital crear conciencia sobre los peligros asociados con esta droga y trabajar para abordar el problema.

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