BELLEZA

El truco asiático: Doble limpieza facial

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No hay belleza sin una buena y profunda limpieza. Por esta razón, la doble limpieza asiática es el secreto mejor guardado de las orientales.

En primer lugar, a lo largo del día y sin darnos cuenta, nuestro cutis se ensucia con las impurezas que se encuentran en el medio ambiente.

Por tal razón, es importante tener los cuidados necesarios para eliminar esas impurezas de nuestro rostro.

Desde hace siglos las japonesas, concretamente las actrices de teatro kabuki, necesitaban limpiar en dos fases sus rostros para recuperarlo de la excesiva pintura que usaban.

Seguidamente, la adoptaron las geishas y, al final, todas las japonesas, extiendo el consejo de belleza hasta Corea.

El método es sencillo, estas partículas de suciedad son de dos tipos: las solubles en aceite y las que son en agua. Si retiras con solo un producto, las esparcirás y siempre quedaran residuos en la superficie de la piel.

La piel más perfecta

Ciertamente, las orientales tienen la piel más bonita del planeta, también hay mucho de genética, pero, sin duda, tiene que ver mucho con los cuidados que se prodigan, lo que las lleva a tener la piel como la tienen.

Aprovecha de estos consejos para convertir tu piel en una piel de porcelana.

Por este motivo, se debe a la doble limpieza facial asiática que es su secreto mejor guardado.

Además, en aquel continente, la herencia de la medicina tradicional china, coreana y la manera en que aplican la tecnología más avanzada del mundo, definitivamente, ha contribuido a que su industria cosmética sea la más dichosa del mundo.

También, el hecho de que las asiáticas utilizan entre siete y once productos diarios en su rutina de belleza las favorece mucho, por ejemplo, en España, utilizan unos cuatro.

De la misma manera, tienen tan interiorizada la importancia del cuidado de la piel que desde que son adolescentes, le dedican el doble de tiempo al cuidado de su piel que el resto de las mujeres alrededor del mundo.

Así son las fases de limpieza

Paso 1: El aceite: El ritual comienza con un primer paso de limpieza con un aceite, puede ser un aceite de almendra, para retirar las impurezas oleosas como la contaminación, sebo y maquillaje.

Paso 2: El limpiador: El segundo paso es lavar la cara con un jabón, gel o leche limpiadora, para que elimine las impurezas solubles en agua, como el sudor, el polvo, las células muertas y algunas bacterias.

Al respecto y lo curioso de la doble limpieza es que podrás observar cómo cada uno de los algodones que utilices para los dos pasos salen sucios.

Por esta razón, de ahí parte el secreto y el motivo por el que un solo paso no es suficiente para despejar de impurezas de nuestra piel.

Finalmente, si quieres finalizar el ritual facial de limpieza con broche de oro, recomiendan terminar con un tónico de agua termal, que permitirá dejar la piel impoluta y lista para que el cosmético que apliques trabaje a pleno rendimiento.

¡Aprovecha de estos consejos para convertir tu piel en una piel de porcelana como la tienen las asiáticas ¡

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